domingo, 30 de marzo de 2014

Binta y la Gran Idea

En el cortometraje se ven tres historias entrelazadas entre ellas que son narradas por Binta, una niña pequeña africana.
La primera historia es la del padre de Binta, que tiene la idea de adoptar a un niño “tubad”, un niño europeo, para enseñarle y que crezca con los valores de la amistad y la familia que ellos tienen allí. Tiene esta idea después de que un amigo suyo le contase todo lo que tienen en Europa y cuyo amigo tiene un reloj que tiene la alarma al mediodía y a las tres y veinte a pesar de que no pase nada a esas horas.
La segunda historia es la Soda, la prima de Binta, que no puede ir al colegio porque su padre no la deja, a pesar de que su mujer le insiste en que ella tenga una educación. Al final, después de una obra de teatro que realizan los niños de la aldea con ayuda de su maestro y en la cual se relata la historia de Soda, el padre (después de la presión que ejerce su pueblo, sus vecinos, hacia él) deja que su hija vaya  al a escuela y reciba una educación.

La tercera historia es la de la propia Binta. Aunque en realidad apenas se ve su propia historia, pues es más bien secundaria y se utiliza para entrelazar las otras dos historias.



Este pequeño cortometraje me ha hecho ver como alguien, a quien las personas del “primer mundo” consideramos pobre e inculto, en realidad, es una persona rica (a su manera) y muy culta en aspectos relacionados con el compartir y el ayudarnos los unos a los otros, algo que en el “primer mundo” se perdió hace mucho. Me ha hecho ver que, aunque nosotros estemos muy “avanzados” tecnológicamente, como personas tenemos mucho que aprender.
También me ha hecho ver que el simple hecho de ir a la escuela para nosotros es una molestia, para Binta y sus compañeros es una alegría solamente poder ir. Me ha hecho ver como los que tienen menos se conforman con ello y como nosotros, ciudadanos de un país del “primer mundo”, solo queremos más y más, sin tener en cuenta nuestros recursos. Me ha enseñado que se puede ser feliz con menos de lo que creemos y que el simple hecho de estudiar es un derecho, el derecho a tener una educación, tanto para hombres como mujeres, todos por igual.

El mero hecho de ayudarnos los unos a los otros sin pedir nada a cambio como hacen allí, aquí hace mucho que se perdió.

No hay comentarios:

Publicar un comentario